Giuliana Matozi
Carrera: Relaciones Públicas
1° cuatrimestre de 2012
Una clara representación de un
objeto que forma parte de la cultura Argentina. Un símbolo de nacionalidad, de
unión, de amistad, de reunión, de comunicación, de distensión. Un sabor
incomparable, un color que representa la frescura, la naturaleza y un cálido aroma.
El mate no es solo una infusión, es
muchísimo más que eso; tomar mate representa formar parte de un grupo,
pertenecer a un conjunto o simplemente una compañía para uno mismo. Puede ser
amargo o dulce, de distintos sabores, naranja, con una hojita de menta que
adopta un sabor particular, con unos pequeños granitos de café, con una
cucharadita de canela, con hierbas e infinidades de maneras distintas de
disfrutarlo; se puede tomar en el campo, en la ciudad, en el parque, en el
trabajo, por la mañana, por la tarde, por la noche, no tiene un momento
específico.
El cebador del mate debe conocer muy
rigorosamente las técnicas que se emplean para su realización, un agua hervida
o una yerba quemada representa el mal conocimiento que se tiene a cerca de uno
de los símbolos característicos de nuestra cultura. Debe saber correctamente
los pasos a seguir para su preparación, que la yerba mate sea la adecuada
y uno de los puntos más importantes
poseer un buen gusto y disfrutar de su sabor tan particular. El mate estuvo y
sigue estando presente en distintos aspectos de la vida. Uno de los
momentos más duros que atravesó la
civilización Argentina fue la época de la dictadura militar, allí el mate era
el fiel compañero de los prisioneros, quien se encargaba de su preparación y
luego de cebar, era el que tenía mayor conocimiento respecto a este ritual. El
mate era su alimento por las mañanas, tardes y noches, comúnmente lo tomaban
amargo. Ese compañero estuvo junto a los cautivos por largos meses y hasta años
de cautiverio. Quizás el mate y pan duro era el único alimento que recibían
durante varias semanas.
El mate, es la tradición criolla,
que nos representa en el resto del mundo, venir de visita a nuestro país
requiere de degustar nuestra riquísima infusión que nos acompaña en cada
momento; irse de visita o establecerse en otro país, requiere de una importante
tarea para nuestros familiares que no olviden
una vez por mes enviarnos varios paquetitos de yerba, ya que suele ser
difícil de conseguir y el sabor no es el mismo. Es un elemento que actúa como
socializador, cuando compartimos un mate con nuestro familiar, amigo o
conocido, es en ese momento cuando intercambiamos distintas ideas, intereses, y
es donde logramos establecer un vinculo y conocer a cerca de la otra persona;
tomar mate nos permite relajarnos y distendernos de los problemas que nos
rodean, actúa como una especie de cable a tierra que por un ratito nos despeja
de las situaciones conflictivas.
Comúnmente cuando hablamos con
alguien o viene de visita a nuestra casa, lo primero que le decimos luego del
saludo es ¿Un día de estos nos juntamos a tomar unos mates? , ¿Qué tal unos
mates? , esa frase se volvió tan cotidiana que si faltase nos resultaría
extraño; esto pasa en todas las casas, en la de ricos y pobres, pasa entre
mujeres charlatanas y hasta en hombres serios o inmaduros, entre adolescentes,
entre ancianos de un geriátrico y entre padres e hijos. El mate es una simple
demostración de valores, es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque
la charla es buena, es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, es la
modestia de quien ceba el mejor mate, es la generosidad de dar hasta el final,
es la hospitalidad de la invitación, es el compañerismo hecho momento y la
obligación de decir gracias por lo menos una vez al día. Es simplemente el
mejor significado de compartir.
Existen distintos significados en el
“idioma” matero, un mate frío significa desprecio, con miel casamiento, dulce
te recibo con gusto, amargo lealtad y franqueza, entre otros tantos significados
que quizás resulten un tanto ridículos para quien desconozca del tema. Es de
suma importancia curar el mate antes de utilizarlo por primera vez, por lo
menos así lo aconsejan los expertos, para evitar que se raje, obligan a seguir
una especie de ítems. El primero y principal es untar el mate con aceite o
manteca para sellar los poros y extender su vida útil. El segundo, consiste en
llenarlo con yerba ya utilizada en otro mate e ir humedeciéndola, lo importante
es que nunca se encuentre seca; este proceso se lleva a cabo durante 24 horas o
incluso se puede repetir el proceso por dos o tres días. En mi humilde opinión
creo que lo que conviene es que el proceso dure por lo menos 3 días,
personalmente se me han arruinado varios mates en poco tiempo.
Preparar un exquisito mate es un
verdadero ritual en nuestro país, en la época colonial era una costumbre muy
generalizada entre las familias más notables y acomodadas, dar tertulias una
vez por semana, en donde podía concurrir cualquier persona. Allí al finalizar
con la tertulia se armaban grandes bailes que duraban hasta la media noche, y
se acostumbraba tener “cebadoras de mate”, quienes eran verdaderas
especialistas en el tema. Hoy en día en cualquier reunión social siempre hay
alguien que se especializa en cumplir con esta tarea; el mate se va sirviendo
en ronda hacia la derecha, el cebador es el encargado de mantener el dinámico
ritual hasta acabar el agua o hasta que la yerba se lave o pierda su verdadero
sabor. Este hábito, suele ingerirse acompañado de unas deliciosas masitas,
churros, tortas fritas, facturas o pastelitos, pero quienes ocupan el primer
puesto son los típicos biscochos de grasa, que junto con el mate representan la
más clara fotografía del buen gusto, es un símbolo de bienvenida y amistad
presente en todos los hogares
Argentinos.
Juntarse a “tomar unos verdes”, no
es la simple acción de succionar la bombilla mediante agua caliente y yerba en
un recipiente. Alude a la reunión, a la comunicación, a compartir con nuestros
seres queridos. Tomar mate es más bien una costumbre, como peinarse. Acaso, yo
no conozco a ninguna persona que nunca se haya juntado a tomar unos mates
aunque sea con el vecino de en frente.