25 octubre 2012

TRABAJO DE ALUMNO: ¿Dulce o amargo?

Giuliana Matozi
Carrera: Relaciones Públicas
1° cuatrimestre de 2012

Una clara representación de un objeto que forma parte de la cultura Argentina. Un símbolo de nacionalidad, de unión, de amistad, de reunión, de comunicación, de distensión. Un sabor incomparable, un color que representa la frescura, la  naturaleza y un cálido aroma.

El mate no es solo una infusión, es muchísimo más que eso; tomar mate representa formar parte de un grupo, pertenecer a un conjunto o simplemente una compañía para uno mismo. Puede ser amargo o dulce, de distintos sabores, naranja, con una hojita de menta que adopta un sabor particular, con unos pequeños granitos de café, con una cucharadita de canela, con hierbas e infinidades de maneras distintas de disfrutarlo; se puede tomar en el campo, en la ciudad, en el parque, en el trabajo, por la mañana, por la tarde, por la noche, no tiene un momento específico.

El cebador del mate debe conocer muy rigorosamente las técnicas que se emplean para su realización, un agua hervida o una yerba quemada representa el mal conocimiento que se tiene a cerca de uno de los símbolos característicos de nuestra cultura. Debe saber correctamente los pasos a seguir para su preparación, que la yerba mate sea la adecuada y  uno de los puntos más importantes poseer un buen gusto y disfrutar de su sabor tan particular. El mate estuvo y sigue estando presente en distintos aspectos de la vida. Uno de los momentos  más duros que atravesó la civilización Argentina fue la época de la dictadura militar, allí el mate era el fiel compañero de los prisioneros, quien se encargaba de su preparación y luego de cebar, era el que tenía mayor conocimiento respecto a este ritual. El mate era su alimento por las mañanas, tardes y noches, comúnmente lo tomaban amargo. Ese compañero estuvo junto a los cautivos por largos meses y hasta años de cautiverio. Quizás el mate y pan duro era el único alimento que recibían durante varias semanas.

El mate, es la tradición criolla, que nos representa en el resto del mundo, venir de visita a nuestro país requiere de degustar nuestra riquísima infusión que nos acompaña en cada momento; irse de visita o establecerse en otro país, requiere de una importante tarea para nuestros familiares que no olviden  una vez por mes enviarnos varios paquetitos de yerba, ya que suele ser difícil de conseguir y el sabor no es el mismo. Es un elemento que actúa como socializador, cuando compartimos un mate con nuestro familiar, amigo o conocido, es en ese momento cuando intercambiamos distintas ideas, intereses, y es donde logramos establecer un vinculo y conocer a cerca de la otra persona; tomar mate nos permite relajarnos y distendernos de los problemas que nos rodean, actúa como una especie de cable a tierra que por un ratito nos despeja de las situaciones conflictivas.

Comúnmente cuando hablamos con alguien o viene de visita a nuestra casa, lo primero que le decimos luego del saludo es ¿Un día de estos nos juntamos a tomar unos mates? , ¿Qué tal unos mates? , esa frase se volvió tan cotidiana que si faltase nos resultaría extraño; esto pasa en todas las casas, en la de ricos y pobres, pasa entre mujeres charlatanas y hasta en hombres serios o inmaduros, entre adolescentes, entre ancianos de un geriátrico y entre padres e hijos. El mate es una simple demostración de valores, es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena, es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, es la modestia de quien ceba el mejor mate, es la generosidad de dar hasta el final, es la hospitalidad de la invitación, es el compañerismo hecho momento y la obligación de decir gracias por lo menos una vez al día. Es simplemente el mejor significado de compartir.

Existen distintos significados en el “idioma” matero, un mate frío significa desprecio, con miel casamiento, dulce te recibo con gusto, amargo lealtad y franqueza, entre otros tantos significados que quizás resulten un tanto ridículos para quien desconozca del tema. Es de suma importancia curar el mate antes de utilizarlo por primera vez, por lo menos así lo aconsejan los expertos, para evitar que se raje, obligan a seguir una especie de ítems. El primero y principal es untar el mate con aceite o manteca para sellar los poros y extender su vida útil. El segundo, consiste en llenarlo con yerba ya utilizada en otro mate e ir humedeciéndola, lo importante es que nunca se encuentre seca; este proceso se lleva a cabo durante 24 horas o incluso se puede repetir el proceso por dos o tres días. En mi humilde opinión creo que lo que conviene es que el proceso dure por lo menos 3 días, personalmente se me han arruinado varios mates en poco tiempo.

Preparar un exquisito mate es un verdadero ritual en nuestro país, en la época colonial era una costumbre muy generalizada entre las familias más notables y acomodadas, dar tertulias una vez por semana, en donde podía concurrir cualquier persona. Allí al finalizar con la tertulia se armaban grandes bailes que duraban hasta la media noche, y se acostumbraba tener “cebadoras de mate”, quienes eran verdaderas especialistas en el tema. Hoy en día en cualquier reunión social siempre hay alguien que se especializa en cumplir con esta tarea; el mate se va sirviendo en ronda hacia la derecha, el cebador es el encargado de mantener el dinámico ritual hasta acabar el agua o hasta que la yerba se lave o pierda su verdadero sabor. Este hábito, suele ingerirse acompañado de unas deliciosas masitas, churros, tortas fritas, facturas o pastelitos, pero quienes ocupan el primer puesto son los típicos biscochos de grasa, que junto con el mate representan la más clara fotografía del buen gusto, es un símbolo de bienvenida y amistad presente  en todos los hogares Argentinos.

Juntarse a “tomar unos verdes”, no es la simple acción de succionar la bombilla mediante agua caliente y yerba en un recipiente. Alude a la reunión, a la comunicación, a compartir con nuestros seres queridos. Tomar mate es más bien una costumbre, como peinarse. Acaso, yo no conozco a ninguna persona que nunca se haya juntado a tomar unos mates aunque sea con el vecino de en frente.