Iris Lopez
Carrera: Relaciones Públicas
1° cuatrimestre de 2012
Globalización, moda, necesidad, consumismo…son palabras
que nos rodean continuamente y hacen que el transcurso de nuestra vida
vertiginosa este acompañada de un contexto materialista y para nosotros “útil”
lo cual colabora con la practicidad de
nuestras tareas; como es el caso de los teléfonos celulares que han invadido de
un tiempo a esta parte nuestras vidas de forma tal que no llegamos a concebir
los días sin él, generando en la conciencia de los individuos cierto respaldo
para poder sortear diversos inconvenientes que surgen en el cotidiano. Es por
esto que el siguiente análisis emerge a partir de un mundo capitalista voraz y del que a mi
pesar, considero que no podemos estar exentos.
Los teléfonos que
utilizamos en la actualidad, compuestos de una serie de herramientas,
como por ejemplo el acceso a internet,
hizo que facilite nuestra comunicación, traspasando límites de tiempos y
distancias. Pero más allá de ser consciente de estos avances vertiginosos ¿Es
posible que nos transformemos en esclavos? si, esclavos, y no peco de exagerada cuando hablo de esta forma teniendo
en cuenta para este análisis la denominación blackberry, nombre tan simpático
para mucho pero que trae aparejado una connotación tan fuerte como realista,
siendo proveniente esta definición de la época de esclavitud en los Estados
Unidos, cuando a los nuevos esclavos se les ataba en el pie
una bola negra de hierro con una cadena y un grillete, para que no se
escapen de los campos donde los tenían trabajando. Los amos lo llamaban
blackberry porque la forma tenían estas esposas se asemejaba a la fruta, pero
en verdad era un símbolo antiguo de sumisión lo cual significaba que estarían
forzados a dejar sus vidas sin poder escapar de esta situación. Esto mismo
trasladado a nuestra época, a diferencia de que no llevamos colgado una bola de
hierro, el teléfono blackberry funciona como una suerte de grillete que los individuos
utilizan continuamente estando “atados” durante todo el día, no solo con sus
responsabilidades a nivel laboral sino que también en relación a la
demanda social. Este tipo de teléfonos
no solo forma parte de la vida de los
adultos sino que también en los
adolecentes respondiendo a un entorno exigente de costumbres frívolas y en la vida de niños construyendo su imagen
ante sus pares, mediante el alcance que puedan tener sobre estos aparatos
tecnológicos, acrecentando su prestigio dentro del circulo que los rodea y
ganando mayor poder.
Los jóvenes son quienes se encuentran más aferrados a
este nuevo “tipo de lenguaje” ya que de cierta forma utilizan el teléfono como
escudo para no enfrentarse a situaciones que les presenta la vida y que no
siempre son positivas, pero si son necesarias
transitarlas para poder desarrollarse como adultos ya que esto mismo los
ayudara, formándolos como personas responsables.
El hecho de escudarse por este medio, genera que les
simplifique situaciones que se presentan
a nivel de sus responsabilidades actuales, pero que no les servirá siempre, ya
que esto no real y serán muchos los tiempos grises que tendrán que sobrellevar
y de esta forma no los van a saber superar de la mejor manera, porque el modo
más exitoso de sortear piedras y pozos
es mediante el contacto directo, las comunicaciones reales o intercambio de opinión
cara a cara. El efecto blackberry predispone a los jóvenes a disminuir su
capacidad de expresión, acotando su lenguaje y reprimiendo sentimientos ya que
todo es representado por medio de una
pequeña pantalla, la cual los hipnotiza y muestra solo sus mejores momentos,
las fotos armadas, sonrisas impuestas, palabras estudiadas mediante un nuevo
vocabulario que se ha formado en torno a este modelo de comunicación, sin saber
realmente quiénes son y que tienen para contar. Pero es el consumismo en su
etapa de apogeo que no les permite entender que mas allá de formar parte de un
cierto estatus, de ser aceptados solo por tener el mejor teléfono o por
manejarse con determinado lenguaje inexistente, no les permite desmitificar el
verdadero sentido del teléfono blackberry.
Me detengo a pensar en qué momento hemos dejado de lado
determinados valores o prevalecer nuestro accionar en relación a nuestra sabiduría, sentimientos y
actitudes para creer que nuestros logros
se consolidan únicamente por el nivel de vida económica que manejamos o del que
podemos demostrar ante los demás. ¿Cuando fue el momento que dejamos de
mirarnos y lo reemplazamos por mensajes acotados queriendo transmitir lo que
nos pasa en pocas palabras?¿ Por qué este mito tan fuerte de pertenecer a
cierta elite por medio de un teléfono celular? Se ha afianzado tanto en la
mente de las personas, olvidando ciertos valores tan relevantes que forma parte
de la comunicación entre los seres, que enceguece tanto el pensamiento y los
encierra en una especie de burbuja y no los deja ver simplezas tan esenciales
en las relaciones humanas, como el saludo con un beso por la mañana, un abrazo
de amistad, una mirada eterna de amor, lagrimas que nos desbordan cuando nos
enteramos de buenas noticias, una caricia en la panza de una madre, realidades
que están, que nos acompañan y que no se deben perder más allá de este modelo
de sistema que nos rodea y del cual no podemos escapar.