Javier Rodriguez
Carrera: Relaciones Públicas
1° cuatrimestre de 2012
En el presente trabajo analizará los graffitis ubicados
en las zonas urbanas de la Ciudad de Buenos Aires (puntualmente los barrios de
San Telmo y San Nicolás) y del Gran Buenos Aires (la localidad de Avellaneda).
Definimos al graffiti diciendo que son inscripciones
que puede hacerse ya sea sobre paredes, mobiliario urbano, veredas, pavimento,
etc. Su origen se remonta al Imperio Romano, donde se escribían las paredes
para anunciar eventos, publicitar comercios, servicios de prostitutas,
insultar, etc.[1]
La pregunta que da titulo al texto es clave para su
entendimiento. Cualquier respuesta es válida, sin embargo la misma variará de
acuerdo a muchos factores: la posición económica de la persona, el lugar en
donde viva, su edad, si su casa fue “pintarrajeada” por un grupo de muchachos
con aerosoles en sus manos, etc.
Si la persona vive en un lugar de posición “acomodada”,
seguramente le caigan mal que le pinten el frente de su edificio. Los graffitis
modernos tienen un origen en zonas pobres y marginales de las urbes, por lo
cual la persona no vería con buenos ojos que la clase baja llegue a la puerta
de su casa y tenga que convivir de alguna manera con ella. Caso contrario
sucedería si vive en zonas fabriles, donde son muy comunes las “pintadas
políticas”, quizá la forma más difundida y popular de graffiti en nuestro país,
al menos hasta hace unos años. Para la tolerancia a vivir entre paredes
pintadas es importante la edad del sujeto. Las personas jóvenes están
habituadas a este tipo de prácticas, son parte de su entorno natural. Hay pocas
excepciones a esto. En cambio, los jubilados no opinarían lo mismo. Esa persona
solo conoció las pintadas políticas y no acepta que pinten paredes con temas de
hip-hop y firmas del autor o dibujos que no logra comprender.
Sin embargo, a mi entender, el aspecto más importante
es saber si la casa de la persona que nos dé la respuesta haya sido pintada o
no con graffitis. Como es sabido, la naturaleza humana tiene en muchos momentos
discrepancias entre sus opiniones. Quizá esté de acuerdo con este tipo de
expresión cultural, pero en cuanto el frente de su vivienda es invadido por
firmas en aerosol, seguramente quiera ir a buscar personalmente a sus autores
para que les den explicaciones al respecto.
Graffitis en San Telmo
En mi recorrida por las calles de este barrio porteño,
me encontré con numerosas expresiones artísticas distintas. Por un lado, las
discusiones en la pared están a la orden del día. En la imagen 5 podemos ver
como el graffiti principal está rodeado de escrituras de otras personas. Si
bien no se puede ver lo que dicen, había tachaduras y respuestas a cosas que
escribieron con anterioridad, se podían ver claramente las capas. Sin embargo,
de alguna manera acordaron no perturbar lo “importante” de esa pared.
Otro tipo de graffiti que podemos ver, son los que
presentan una reelaboración con influencias del cómic (imágenes 1 y 3). En
otros casos, que no forman parte del presente trabajo, el autor de la obra
dibujó caricaturas de los personajes típicos que habitan el barrio a modo de
estereotipo, tales como el boliviano con su gorro característico del Altiplano,
señores mayores, etc.
También hay esténcils (imagen 4), es decir, graffitis
con un patrón determinado que facilita su impresión en la pared en un menor
tiempo. Esto se contrapone con la gran cantidad de paredes enteras pintadas en
forma caricaturesca o con motivos específicos más realistas y detallados
(imágenes 1, 3 y 5), los cuales demandan mucho tiempo de realización y deben
ser hechos durante la noche para evitar posibles inconvenientes.
Por último debo destacar los graffitis que denotan la
transformación del barrio (imagen 6). Aquí podemos ver, a modo de protesta, el
cambio en los locales del barrio, donde actualmente están cerrando muchos
anticuarios y en su lugar se abren locales de ropa o restaurantes.
Curiosamente con el carácter tradicional del barrio,
está lleno de graffitis, expresiones de modernidad. En todas las cuadras hay al
menos uno.
Graffitis en Avellaneda
Para empezar, debo aclarar que en esta ciudad el
graffiti está legalizado, de una manera no explícita. La Municipalidad de
Avellaneda organizó un concurso para decorar las paredes de los terrenos de su
propiedad. Cada participante debía enviar un boceto y luego el jurado elegía
los mejores trabajos. El premio era pintar la pared, los materiales y dinero en
efectivo. Por lo cual, la convivencia de los vecinos con estas expresiones
urbanas es buena. Históricamente, las paredes de fábricas, puentes, etc. eran cubiertas
con pintadas políticas en época de elecciones. Más cerca en el tiempo, los
graffitis fueron ganando lugar en los muros. Hasta, finalmente, ser aprobados
por el gobierno local.
Hay un tema predominante: la política. Son muy comunes
las pintadas de los candidatos para las elecciones, aún hoy, muchos meses
después de las últimas elecciones. También son usuales los graffitis de
protesta contra determinado político, de temas sociales, de partidos de
izquierda, etc. El caso emblemático se da en la zona de la estación Avellaneda,
lugar de un hecho trágico de represión policial durante una marcha (imágenes
10, y 14). Las marcas de tiempo en las escrituras predominan las paredes.
También encontramos lo que Claudia Kozak[2]
llama graffitis en memoria, es decir, pintadas con los nombres de los muertos
en ese ataque (imágenes 12, 13 y 14).
Los temas de los murales ganadores del concurso
auspiciado por el municipio son muy diversos. Sin embargo, podemos encontrar
una característica que se repite en la mayoría: la temática de hip-hop
(imágenes 9 y 11) o del cómic (imagen 16). También hay una serie de retratos
firmados por un mismo autor (imagen 15), quien hizo toda una cuadra entera con
distintas figuras humanas.
Conclusiones
El graffiti es una expresión cultural que se da a nivel
local. Basta cambiar de barrio o ir a una localidad vecina para ver distintas
temáticas. En San Telmo hay mucho cómic en las paredes y firmas de autor. Esto
último es a modo de delimitación de territorio, ya que las firmas se repiten
varias veces y algunas veces se interponen una sobre la otra. En Avellaneda,
apenas a unos minutos del barrio porteño, predominan las pintadas políticas, el
cómic y el hip-hop. Las firmas de autor no son comunes, si bien hay algunas, no
son las formas más predominantes de graffiti.
La predisposición de los vecinos es similar. En ambos
lugares hay muchas pintadas en las paredes, y los vecinos no se molestan en
taparlas. Por lo que infiero que están de acuerdo con ellos, o tal vez no
quieran gastar dinero en pintar el frente porque inmediatamente volvería a ser
pintado con aerosoles. Este caso sería de resignación ante el graffiti por
parte de esa persona.
Para finalizar, creo que hay una línea delgada entre lo
que sería arte urbano y destrucción del espacio público. Si bien estoy de
acuerdo con que se pinten graffitis en las paredes, me parece mal que lo hagan
en los medios de transporte públicos. En los subtes son comunes, pero muchas
veces perturban al pasajero y ocupan mucho más lugar del que deberían en el
vagón (ventanas totalmente pintadas que impiden ver hacia afuera, por ejemplo).
El graffiti es una expresión cultural muy importante
para cualquier sociedad. Mediante ellos se pueden expresar opiniones, puntos de
vista, informar cosas o marcar territorio con la sola firma en la pared. No se
debería impedir su práctica. En toda sociedad democrática, no deberían callarse
las voces. En épocas de gobiernos dictatoriales, las paredes fueron la única
forma posible de comunicación entre las personas. Por eso considero que son
vitales en cualquier sociedad.
IMÁGENES
Imagen 1:
Piedras entre Garay y Brasil
Imagen 2:
Cochabamba entre Piedras y Chacabuco
Imagen 3: Bolívar entre San Juan y Humberto Primo
Imagen 4: Bolívar entre San Juan y Humberto 1º
Imagen 5: Estados Unidos entre Perú y Chacabuco
Imagen 7 y 6: Suipacha entre Corrientes y Diagonal Norte Roque Sáenz Peña
Imagen 8: Av. Hipólito Yrigoyen y
Av. Bartolomé Mitre
Imagen 9: Av. Hipólito Yrigoyen y Av. Bartolomé Mitre
Imagen 7 y 6: Suipacha entre Corrientes y Diagonal Norte Roque Sáenz Peña
Imagen 9: Av. Hipólito Yrigoyen y Av. Bartolomé Mitre
[1] Gándara, Lelia. Graffiti.
Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires, 2005
[2]
http://www.revista-artefacto.com.ar/pdf_textos/12.pdf








