25 octubre 2012

TRABAJO DE ALUMNO: ¿Arte urbano o destrucción del espacio público?

Javier Rodriguez
Carrera: Relaciones Públicas
1° cuatrimestre de 2012


En el presente trabajo analizará los graffitis ubicados en las zonas urbanas de la Ciudad de Buenos Aires (puntualmente los barrios de San Telmo y San Nicolás) y del Gran Buenos Aires (la localidad de Avellaneda).

 

Definimos al graffiti diciendo que son inscripciones que puede hacerse ya sea sobre paredes, mobiliario urbano, veredas, pavimento, etc. Su origen se remonta al Imperio Romano, donde se escribían las paredes para anunciar eventos, publicitar comercios, servicios de prostitutas, insultar, etc.[1]

La pregunta que da titulo al texto es clave para su entendimiento. Cualquier respuesta es válida, sin embargo la misma variará de acuerdo a muchos factores: la posición económica de la persona, el lugar en donde viva, su edad, si su casa fue “pintarrajeada” por un grupo de muchachos con aerosoles en sus manos, etc.

Si la persona vive en un lugar de posición “acomodada”, seguramente le caigan mal que le pinten el frente de su edificio. Los graffitis modernos tienen un origen en zonas pobres y marginales de las urbes, por lo cual la persona no vería con buenos ojos que la clase baja llegue a la puerta de su casa y tenga que convivir de alguna manera con ella. Caso contrario sucedería si vive en zonas fabriles, donde son muy comunes las “pintadas políticas”, quizá la forma más difundida y popular de graffiti en nuestro país, al menos hasta hace unos años. Para la tolerancia a vivir entre paredes pintadas es importante la edad del sujeto. Las personas jóvenes están habituadas a este tipo de prácticas, son parte de su entorno natural. Hay pocas excepciones a esto. En cambio, los jubilados no opinarían lo mismo. Esa persona solo conoció las pintadas políticas y no acepta que pinten paredes con temas de hip-hop y firmas del autor o dibujos que no logra comprender.

Sin embargo, a mi entender, el aspecto más importante es saber si la casa de la persona que nos dé la respuesta haya sido pintada o no con graffitis. Como es sabido, la naturaleza humana tiene en muchos momentos discrepancias entre sus opiniones. Quizá esté de acuerdo con este tipo de expresión cultural, pero en cuanto el frente de su vivienda es invadido por firmas en aerosol, seguramente quiera ir a buscar personalmente a sus autores para que les den explicaciones al respecto.

 

Graffitis en San Telmo

En mi recorrida por las calles de este barrio porteño, me encontré con numerosas expresiones artísticas distintas. Por un lado, las discusiones en la pared están a la orden del día. En la imagen 5 podemos ver como el graffiti principal está rodeado de escrituras de otras personas. Si bien no se puede ver lo que dicen, había tachaduras y respuestas a cosas que escribieron con anterioridad, se podían ver claramente las capas. Sin embargo, de alguna manera acordaron no perturbar lo “importante” de esa pared.

Otro tipo de graffiti que podemos ver, son los que presentan una reelaboración con influencias del cómic (imágenes 1 y 3). En otros casos, que no forman parte del presente trabajo, el autor de la obra dibujó caricaturas de los personajes típicos que habitan el barrio a modo de estereotipo, tales como el boliviano con su gorro característico del Altiplano, señores mayores, etc.

También hay esténcils (imagen 4), es decir, graffitis con un patrón determinado que facilita su impresión en la pared en un menor tiempo. Esto se contrapone con la gran cantidad de paredes enteras pintadas en forma caricaturesca o con motivos específicos más realistas y detallados (imágenes 1, 3 y 5), los cuales demandan mucho tiempo de realización y deben ser hechos durante la noche para evitar posibles inconvenientes.

Por último debo destacar los graffitis que denotan la transformación del barrio (imagen 6). Aquí podemos ver, a modo de protesta, el cambio en los locales del barrio, donde actualmente están cerrando muchos anticuarios y en su lugar se abren locales de ropa o restaurantes.

Curiosamente con el carácter tradicional del barrio, está lleno de graffitis, expresiones de modernidad. En todas las cuadras hay al menos uno.

 

Graffitis en Avellaneda

Para empezar, debo aclarar que en esta ciudad el graffiti está legalizado, de una manera no explícita. La Municipalidad de Avellaneda organizó un concurso para decorar las paredes de los terrenos de su propiedad. Cada participante debía enviar un boceto y luego el jurado elegía los mejores trabajos. El premio era pintar la pared, los materiales y dinero en efectivo. Por lo cual, la convivencia de los vecinos con estas expresiones urbanas es buena. Históricamente, las paredes de fábricas, puentes, etc. eran cubiertas con pintadas políticas en época de elecciones. Más cerca en el tiempo, los graffitis fueron ganando lugar en los muros. Hasta, finalmente, ser aprobados por el gobierno local.

Hay un tema predominante: la política. Son muy comunes las pintadas de los candidatos para las elecciones, aún hoy, muchos meses después de las últimas elecciones. También son usuales los graffitis de protesta contra determinado político, de temas sociales, de partidos de izquierda, etc. El caso emblemático se da en la zona de la estación Avellaneda, lugar de un hecho trágico de represión policial durante una marcha (imágenes 10, y 14). Las marcas de tiempo en las escrituras predominan las paredes. También encontramos lo que Claudia Kozak[2] llama graffitis en memoria, es decir, pintadas con los nombres de los muertos en ese ataque (imágenes 12, 13 y 14).

Los temas de los murales ganadores del concurso auspiciado por el municipio son muy diversos. Sin embargo, podemos encontrar una característica que se repite en la mayoría: la temática de hip-hop (imágenes 9 y 11) o del cómic (imagen 16). También hay una serie de retratos firmados por un mismo autor (imagen 15), quien hizo toda una cuadra entera con distintas figuras humanas.

 

Conclusiones

El graffiti es una expresión cultural que se da a nivel local. Basta cambiar de barrio o ir a una localidad vecina para ver distintas temáticas. En San Telmo hay mucho cómic en las paredes y firmas de autor. Esto último es a modo de delimitación de territorio, ya que las firmas se repiten varias veces y algunas veces se interponen una sobre la otra. En Avellaneda, apenas a unos minutos del barrio porteño, predominan las pintadas políticas, el cómic y el hip-hop. Las firmas de autor no son comunes, si bien hay algunas, no son las formas más predominantes de graffiti.

La predisposición de los vecinos es similar. En ambos lugares hay muchas pintadas en las paredes, y los vecinos no se molestan en taparlas. Por lo que infiero que están de acuerdo con ellos, o tal vez no quieran gastar dinero en pintar el frente porque inmediatamente volvería a ser pintado con aerosoles. Este caso sería de resignación ante el graffiti por parte de esa persona.

Para finalizar, creo que hay una línea delgada entre lo que sería arte urbano y destrucción del espacio público. Si bien estoy de acuerdo con que se pinten graffitis en las paredes, me parece mal que lo hagan en los medios de transporte públicos. En los subtes son comunes, pero muchas veces perturban al pasajero y ocupan mucho más lugar del que deberían en el vagón (ventanas totalmente pintadas que impiden ver hacia afuera, por ejemplo).

El graffiti es una expresión cultural muy importante para cualquier sociedad. Mediante ellos se pueden expresar opiniones, puntos de vista, informar cosas o marcar territorio con la sola firma en la pared. No se debería impedir su práctica. En toda sociedad democrática, no deberían callarse las voces. En épocas de gobiernos dictatoriales, las paredes fueron la única forma posible de comunicación entre las personas. Por eso considero que son vitales en cualquier sociedad.


IMÁGENES
Imagen 1:
Piedras entre Garay y Brasil


Imagen 2:
Cochabamba entre Piedras y Chacabuco

Imagen 3: Bolívar entre San Juan y Humberto Primo
Imagen 4: Bolívar entre San Juan y Humberto 1º
Imagen 5: Estados Unidos  entre Perú y Chacabuco

Imagen 7 y 6: Suipacha entre Corrientes y Diagonal Norte Roque Sáenz Peña
 
 
 
 
Imagen 8: Av. Hipólito Yrigoyen y Av. Bartolomé Mitre

Imagen 9: Av. Hipólito Yrigoyen y Av. Bartolomé Mitre



[1] Gándara, Lelia. Graffiti. Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires, 2005
[2] http://www.revista-artefacto.com.ar/pdf_textos/12.pdf