25 octubre 2012

TRABAJO DE ALUMNO: ¿Fútbol, deporte de elite?

Marcelo Mancini
Carrera: Relaciones Públicas
1° cuatrimestre de 2012

 
Para los argentinos el fútbol es el deporte por excelencia.

Representa la disciplina deportiva de elite y esto se ve reflejado en la popularidad de sus jugadores y en las sumas de dinero que se manejan, tanto en los contratos y los pases de los jugadores como en los ingresos publicitarios de los clubes.

Sin embargo, al analizar la definición de deporte nos encontramos con diferencias significativas con la disciplina futbolística. La Real Academia Española define al deporte como la actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas y realizado por gusto o desinteresadamente. Precisamente, la condición desinteresadamente no parece ser la característica de este deporte.

Desde tempranas edades, los niños que se dedican a la práctica del deporte se manejan en un entorno de presiones extremas tanto de los entrenadores como de sus padres.

Los entrenadores buscan el éxito a cualquier precio con el objetivo de ser reconocidos por sus pares. La mayoría de los padres buscan el éxito deportivo de sus hijos con el fin de alcanzar un objetivo económico. Para mucho de ellos es la única posibilidad de lograr una movilidad social ascendente.

Al analizar las manifestaciones familiares en una jornada deportiva, encontraremos argumentaciones lejanas a la realidad que sobreestiman las capacidades deportivas de sus hijos, creando falsas expectativas de desarrollo profesional y en algún momento generando frustraciones que se mantendrán a lo largo de la vida de sus hijos.

Si analizamos el fútbol profesional observaremos un paralelismo entre los aficionados de un club deportivo y los familiares de los niños que comienzan a practicar el deporte. Los aficionados ven a sus equipos bajo una óptica irracional y transforman situaciones reglamentariamente ilegítimas en irregularidades de la terna arbitral.

El objetivo del aficionado es que su equipo alcance el triunfo para llegar el día siguiente a la oficina con la frente alta y con la posibilidad de burlarse de sus compañeros simpatizantes de otros equipos de fútbol. El aficionado transforma el éxito de su equipo en un éxito personal como si hubiera participado del logro deportivo.

En definitiva, en el fútbol se ve reflejada la sociedad y una sociedad violenta, desordenada y sin valores morales, nos entrega una disciplina deportiva con las mismas características.

Para otras disciplinas deportivas, el amateurismo representa una condición esencial para mantener los valores deportivos y por ello los dirigentes no quieren profesionalizar estos deportes e ingresar al mundo del esponsoreo que exige logros inmediatos a cualquier precio. Sin embargo, al analizar el fútbol profesional de otros países, no vemos las mismas características amorales del fútbol argentino.

Sin dudas, la sociedad influye en la práctica deportiva del fútbol y lo que corrompe no es el profesionalismo sino la masividad de este deporte, aunque debemos reconocer que aquel que practica una disciplina deportiva amateur sin percibir un beneficio económico, ha encontrado una motivación superadora que lo coloca un escalón por encima de los deportistas que practican una disciplina rentada.
Como conclusión podemos afirmar que si bien el fútbol es un deporte muy popular  y que genera un gran negocio económico y publicitario, está muy lejos de representar la elite deportiva que pretende ostentar.